domingo, 24 de abril de 2011

Escritos en la botella. La Caja Negra. Amos Oz (II)

A Boaz Brandstetter
Mansión Gideon
Zikhron Yaakov (Sur)
Por la gracia de D..s
Jerusalén
28-07-1989

Querido y admirado Boaz

Como seguramente ya sabes, mamá esta muy enferma. Te escribo esta carta porque necesito compartir contigo, mi único hermano, la enorme tristeza que siento al ver cómo la vida de Ilana se apaga por momentos. Siempre he sentido que si alguna vez tuviera que pedirte algo, harías lo que estuviera en tus manos para ayudarme. Pues ahora tengo que pedirte algo, y es olvides todo lo que nos ha separado estos años y que vengas a vernos. Te necesitamos.

Al contrario de lo que igual piensas, en nuestra casa nuestra no existe lugar para el odio ni el rencor, y mucho menos aun hacia tí, Boaz. Michel siempre dice que existen únicamente dos tipos de hombres dentro de la raza humana: Los que utilizan lo que encuentran en su entorno para su provecho personal y los que, por el contrario, dan todo lo que tienen sin tener en cuenta el coste para buscar la felicidad del prójimo. Y tú, yo lo sé Boaz, perteneces, al igual que Michel y mamá, a esta segunda categoría. Y no lo digo únicamente porque seas mi hermano, sino porque desde siempre, desde que era una niña he sentido la pureza de tu espíritu detrás de ese enorme cuerpo rebelde.

Michel siempre habla de tí con admiración y respeto. A pesar de las cosas horribles que has dicho y escrito sobre él en tu periódico, siempre encontraba alguna justificación para defender tu comportamiento. Recuerdo cuando publicaste en tu periódico aquella sucesión de mentiras, que no solo mancharon su imagen sino que desencadenaron el hundimiento de la constructora que con tanto esfuerzo y dedicación había levando para darnos a tu madre y a mí una posición digna. Recuerdo, Boaz, cómo entonces levantó su voz amenazando a cualquiera que se atreviera a decir una sola palabra en contra tuya. Nadie tiene derecho a juzgarte, dijo, él ha sufrido toda la injusticia y crueldad que este mundo es capaz de generar.

Una vez Michel me dijo, después de que un árabe matara en un mercado a siete almas inocentes, que él podía haberte ayudado. Que no hizo lo suficiente y que seguramente ésa sea la penitencia que tiene que pagar su pueblo por su falta de coraje.

Cuando miro la foto que tenemos tuya en el salón, una en la que debes tener unos tres o cuatro años, y pienso en todo lo que has tenido que sufrir, abandonado a tu suerte por quién seguramente tanto admirabas, no puedo evitar llorar y desear al mismo tiempo poder darte todo ese amor que te faltó y que seguramente aun te falte.

Te digo todo esto, Boaz, para que sepas que te queremos, que no hay un solo día que no este en nuestra oraciones

Te escribo esta carta, hermano, en esta noche calurosa de verano desde la habitación de un sucio hospital de Jerusalén. Mamá está tranquila, a veces se despierta en mitad de la noche y pronuncia tu nombre, pero no con angustia, sino con calma. Y con esa misma calma acaricio su mano y le digo que seguramente mañana vendrás a verla .

Los médicos dicen que únicamente puede curarse si es operada, pero es una operación muy costosa y nosotros, como seguramente sabes, no tenemos ya dinero. Yo no se nada de medicina, Boaz, pero creo que se equivocan. Lo que tiene mamá es tristeza, y la tiene desde hace mucho tiempo, desde que os separasteis cuando era yo niña. Desde entonces, estoy segura de eso, le falta algo, y ese algo eres tu, su hijo.

Por eso te escribo, para que vengas a verla, para que vengas de nuevo a nosotros y formes parte de nuestra familia. Tu madre se esta muriendo porque te necesita, yo también te necesito, y Michel, él es quien mas te necesita de todos. Es el hombre mas bueno que conozco y vive torturado por no haber sido capaz de salvarte. Dale una oportunidad, Boaz, y dátela también a ti mismo. Eres un hombre bueno y te mereces ser feliz y olvidar tu tortuoso pasado, como nosotros olvidaremos también el nuestro.

Con todo mi amor y esperando verte pronto
Yifat

Escritos en la botella. La Caja Negra. Amos Oz

Una nueva botella llena de escritos. En el pasado mes de marzo tuvimos el debate sobre La Caja Negra, novela epistolar de Amos Oz que narra la relación entre un profesor de reconocido prestigio que vive a caballo entre Inglaterra y Estados Unidos y la familia que dejó, en toda la extensión de la palabra, en Israel.
De nuevo, nos hemos encontrado con una botella literaria llena de cartas que quizás hubieran podido formar parte de la primera edición de la novela. Ejemplo una vez más del eterno dilema de cuándo se acaban las obras, qué incluir en las mismas... Serán los lectores de este humilde blog los que decidan si nuestro autor hizo bien no incluyéndolas.

Se presentarán en entradas distintas debido a su extensión.
_________________________________________________________


Querido Michel (*)
Hoy que acaba la Shivá1 encuentro la fuerza necesaria para escribirte. Hace siete días que Alec nos ha dejado.

Siento que se marchó tranquilo, acompañado de Boaz y de mí. Se fue apagando suavemente su halo gélido y su misterio, con el que nos impregnó a todos los que le conocimos. Me miró compasivo y cerró los ojos.

Esa última mirada me recordó a un día de abril, cuando estaba embarazada de Boaz y esperaba la llegada de Alec a casa tras el trabajo. Había preparado un sendero de velas encendidas que iluminaban el camino desde la entrada de la casa hasta nuestro salón, donde yo le esperaba. Recuerdo nítidamente la expresión de su cara, mirándome extrañado y agradecido de aquel detalle. Así se despidió de mi. Extrañado y agradecido.
Boaz y yo nos abrazamos. Todo quedó en silencio. La atmósfera se heló por un instante.
Mientras yo cubría los espejos de la casa 2, la luz de la vela que puso Boaz en el cabecero de la
cama de Alec calentó progresivamente nuestros corazones.

Ese mismo día 3 realizamos el entierro. Boaz quiso hacer la Keirá y recitó el Kadish4. Sobre él, echamos tierra del terreno de su padre, ahora la hermosa casa de Boaz. Para despedirnos de Alec, Boaz y yo colocamos piedras. Como ellas, allí estaremos siempre nosotros, con él y acordándonos de él.

Necesito explicarte, Michel, qué he vivido yo estos meses. No puedo esperar que comprendas por qué he actuado así con él, por qué acudí en su ayuda para socorrerle, para cuidarle y para estar a su lado en sus últimos días. Pero mi ser sabía que tenía que estar precisamente ahí, con Alec. Por eso me marché de casa.

En este tiempo he podido mirar con ternura la fragilidad de Alec y su aislamiento. Boaz y yo hemos intentado paliar su soledad.

Cada tarde sacaba a Alec al porche, para ver desaparecer la luz. Apenas hablábamos. Sobraban palabras. He sentido, simplemente, su presencia y eso me ha hecho bien.

Hemos podido ‐aunque por el breve lapsus que la enfermedad de Alec nos ha permitido‐ observar juntos a nuestro hijo, manejándose en la vida que se ha organizado en la casa ‐antes en ruinas‐ del padre de Alec… De nuestras cenizas hemos visto renacer flores…

Este tiempo juntos creo que nos ha servido para reconciliarnos, para dejar a un lado el odio mutuo que tanto mal nos hizo a cada uno y para volver a mirarnos a la cara con ojos limpios. Para comprender que la vida no es fácil y que compartimos un largo trecho del camino juntos.

Alec y yo un día fuimos algo parecido a una familia. Hubo un amor extraño entre nosotros. Un amor intenso que nos corroyó y nos rasgó, un amor que exprimimos y destruimos. Después, como bien sabes, también entre nosotros sobrevino un odio intenso. Vivimos el abandono mutuo y el despecho, los rencores, la incomunicación y el silencio amargo.

Michel, gracias por llamarte la semana pasada. ¡Cuánto bien me hizo escuchar tu voz y sentir que no tenías rabia hacia mí! Yo, de forma instintiva, sabía que en algún lugar de la tierra existirían almas venidas de otro mundo, pero nunca había visto una tan de cerca de mi como la tuya.

Quiero agradecerte cómo te has portado conmigo, con nosotros. Cómo has construido alrededor mío y de nuestra preciosa hija un hogar cálido. Cómo te has preocupado de Boaz este último tiempo, y cómo incluso ahora, tras mi huida hacia Alec, incomprendida por todos y sobre todo por tu familia, tras tu dolor inicial por la situación extraña, has sido capaz de abrir tu corazón y ser generoso como para dejarme acabar lo que empecé sin exigirme algo a cambio y sin condiciones.
Michel, en tu corazón grande hay compasión y no desprecio, hay comprensión y amor por las personas. Lo que tú me has ofrecido, permitiendo despedirme y cerrar la herida abierta con Alec, supone poder reemprender mi marcha en el camino con una serenidad y con una paz interna que por años he ansiado recobrar.

Siento profundamente si mis acciones te han confundido, te han causado dolor y te han asustado, al desorientar tu idea de mis sentimientos hacia ti. No tengo miedo a mostrarme, a presentarte mis confusiones y la maraña de sentimientos que me ha envuelto. Me siento empujada a confesarte mis miserias y mis emociones, no tanto para que me absuelvas, sino para que me ames ‐si puedes‐ tal como soy. No me siento culpable sino sincera y veraz. Me muestro ante ti como lo soy ante los ojos de Dios, ese Dios al que tú tanto acudes.

Gracias por tu generosidad, Michel. Espero que hablemos pronto. Tengo ganas de abrazar a nuestra hija y de verte.

Ilana


__________________________

1 En el duelo del ritual judío ante la muerte, la ley judía estipula tres periodos sucesivos de luto, que disminuyen gradualmente su intensidad: Shivá (primeros seite días de luto); Shloshim (treinta días después de la muerte) y Avelut (doce meses hebreos desde una muerte). La semana de Luto (Shivá) comprende los siete primeros días inmediatamente después del entierro y sirve para ayudar a las personas enlutadas a enfrentar el fallecimiento acontecido. La forma más apropiada de observar la Shivá es que la familia esté reunida en la casa del fallecido.

2 El ritual judío exige que a la cabecera se coloque una luz o vela en recuerdo de que “el alma es la luz del Señor” (Proverbios 12:21). También se acostumbra a cubrir los espejos y objetos de adorno para que ningún símbolo de lujo o de la vanidad del hombre aparezca en esos momentos.

3 En un ritual funerario judío, es de suma importancia que el entierro sea realizado lo antes posible, preferentemente el mismo día.

4 Posteriormente, se realiza la Keriá (rasgadura de la ropa que se está usando), que es la manera religiosa de expresar la amargura por la pérdida de un ser querido. Keriá es una expresión externa de las emociones interiores de aquellos que están de luto y es obligatoria para el padre o madre, hijo/a, hermano/a y los cónyuges. Al pie de la tumba, vuelta a cerrar, el hijo o algún familiar cercano -varón- pronuncia el Kadish (plegaria). Luego, el cuerpo es llevado para ser enterrado. Al llegar los familiares y amigos al lugar escogido deben, inmediatamente, bajar el ataúd a la fosa. También se acostumbra a colocar una pequeña piedra o un puñado de tierra sobre la sepultura y despedirse del muerto antes de retirarse.


* Nota del Editor: Todas las cartas encontradas, excepto ésta, estaban datadas. El autor afirma de forma no oficial que su intención era situarla una semana después de la última carta de la primera edición.

viernes, 22 de abril de 2011

Escritos en la botella. El Profeta. Khalil Gibran

Es curioso cómo en las botellas de la literatura, y no se habla de Bukowski, Hemingway o Fitzgerald, se esconden sorpresas. Tras haber debatido en febrero el místico libro de El Profeta, que no suscitó grandes adhesiones, nos hemos encontrado con una de esas botellas literarias. ¿Qué hallamos? ¿Unos capítulos apócrifos de El Profeta? ¿Por qué en castellano? Tantas preguntas... Mejor dejamos un tiempo para ser respondidas, o mejor dejamos que sean los entendidos y místicos quienes quieran contestarlas. Ahí van:

EL DINERO

Entre los allí reunidos preguntó un mendigo: ¿y qué nos puedes decir, maestro, sobre el dinero?

Y él respondió:

Vuestros corazones se pueden permitir compadecerse de necesitado que pide con vergüenza en la puerta de la sinagoga. Vuestra mano puede permitirse entregarle el par de monedas que vuestro bolsillo contiene.

En vuestra mesa puede haber un plato de comida más para el hambriento y vuestra jarra puede dar agua al sediento. Vuestra humilde casa puede dar cobijo al indigente.

Vuestras palabras pueden ser generosas para alabar abiertamente a aquel que, como espejo en el que reflejaros, os hace soñar porque consiguió alcanzar más de lo que inicialmente tenía a base del sudor de su frente y de sus ahorros.

Es cierto que todo ello hace que vuestros corazones se sientan más vivos y más llenos de amor. No lo niego.

Sin embargo, yo os digo que para experimentar una emoción intensa en vuestros corazones debéis permitiros sentir empatía, también, por aquél que lo ha perdido todo porque derrochó y vivió por encima de sus posibilidades, ignorando los peligros ocultos que la senda de la vida le tenía preparados.

Vuestros ojos deben permitirse mirar con ternura profunda al que se equivoca en la vida. Debéis permitiros reconocer en ese hombre la posibilidad de vuestro propio crecimiento. Sed valientes y permitíos con vuestros hechos apoyar a este hombre en todo lo que esté en vuestras manos.

Pues, precisamente, son los pasos que este hombre recorrerá en el complicado sendero de su vida, los que le permitirán a él llegar a un nuevo nivel de entendimiento y, a su vez, permitirán a vuestros corazones alcanzar un sentir más profundo.

Porque, si una estrella que modifica su luminosidad hace cambiar la luz del cielo, la sabiduría y el nivel de conciencia que consiga aportar un solo hombre al conjunto de la humanidad enriquecerá a todos los hombres de forma global, permitiendo construir el sueño de un mundo mejor.

LA MODESTIA

Almustafá, el bienamado, después de una larga y serena mirada en la que se fundió una vez más con el desbocado corazón de Almitra, dispuesto a levantarse y dirigirse al puerto donde le esperaba el anhelado barco que le devolviese a su jardín, fue requerido por un grupo de clérigos. El que los encabezaba, con un gesto grave hizo acallar a la muchedumbre, lanzada en una espiral de lamentos y llantos desconsolados.

- Por favor, antes de tu infausta partida, háblanos de la modestia.

Una leve brisa movió las túnicas de la apesadumbrada comitiva.

Él, primero cerró los ojos, luego se arrodilló sobre la playa y suavemente cogió dos puñados de la fina arena de Orfalese, a continuación se levantó decididamente y, mirando con severidad a los que le interpelaban y, posteriormente, con dulzura al pueblo, les habló a todos. Les dijo:

“En esta arena bendecida por el viento y por el mar, en esta arena refulgente de sol he meditado muchas mañanas. Mientras rezaba, oía vuestros comentarios, al principio de sorpresa y duda y luego de estima.

Largo tiempo llevó que vuestra estima se mostrara.

De igual forma que el marino que cada mañana echa sus redes junto a un arrecife conocido y obtiene la pesca habitual, bendice su suerte y luego por el azar de las olas es llevado a otro arrecife y comienza a llenar su barco de grandes peces plateados; de igual forma que este marino siempre vuelve al primer arrecife con la desconfianza de que la abundancia del segundo ha sido un accidente y no volverá a pescar nada en él y bendice la suerte habitual; de igual forma que este marino cada vez que vuelve al segundo, pesca los enormes y sabrosos peces plateados; de igual forma que este marino regresa con más intención al arrecife de los peces abundantes y visita el primero con menos frecuencia; de igual forma que este marino bendice ahora el gozo de llenar sus redes en la plenitud del nuevo arrecife, vosotros, pueblo de Orfalese, bendecís la dicha de llenar las redes de vuestra alma cuando venís a verme.

En este caladero generoso, mi amistad y mi palabra se comportan como manantial sin límite que calma vuestra sed y llena vuestras redes. Venís a mí con vuestra alma abierta, hambrienta y sedienta y os vais saciados. Pero no os preocupéis de que me extinga, no es sino vuestra amistad lo que renueva el alimento que os ofrezco. No sois vosotros los bendecidos, lo soy yo al recibir vuestra humanidad plena.”

Se arrodilló de nuevo y suavemente hizo círculos en la arena con las manos. Cruzó su mirada con Almitra y prosiguió con su alocución a la multitud.

“He acariciado tanto esta arena que la siento como una parte más de mis manos y mis pies y de todo mi cuerpo que ha tenido la dicha de descansar en ella. Esta arena ha sido, y es, la prolongación de mis sentidos en los que se ha vertido en abundancia vuestra amabilidad y amor. Esta arena blanca es para mí el pueblo de Orfalese.

Cada uno de sus granos es un recio habitante de este orgulloso pueblo. Cada vez que he reposado sobre ella estaba reposando sobre vuestra generosidad. He estado reposando sobre vosotros, me he alimentado de vosotros y así renovado el alimento que yo os he ofrecido.”

Miró entonces a los clérigos.

“Me preguntáis sobre la modestia. Contad, contad los granos de arena de esta pequeña playa. Multiplicadlos por cien veces cien y así habré sido colmado en amistad y amor por este pueblo que aguanta con serenidad los embates de las olas del mar y la furia del viento. Multiplicadlos por mil veces mil y así tendréis una medida aproximada del orgullo que siente mi alma por haber servido de consuelo a las almas de este pueblo.

Orgullo que no tiene ni una brizna de vanidad, orgullo del que ha servido y sólo ha sido servido para devolver multiplicado lo que se le ha sido regalado. Orgullo que no ha sido utilizado para construir templos, mi templo abarca hasta donde extienden mis brazos; orgullo que no ha sido utilizado para llamar a artistas que lo adornase, mis adornos son los cantos de los pájaros, las formas de las nubes, el olor de la sal; orgullo que no ha sido utilizado para imponer un ritual o un formalismo que acabe sustituyendo el objeto del servicio; orgullo que no ha sido utilizado para imponer un calendario, decidme, clérigos ¿qué agenda siguen los sentimientos de nuestros corazones?

He venido para servir al pueblo de Orfalese en la modestia, no he venido a ser servido ni a ver cumplida mi vanidad. En vosotros, clérigos, sigo percibiendo vuestros miedos, en el fondo de vuestros corazones, pensáis que anhelo que vuestros fieles se os enfrenten: vuestra vanidad, vuestros ritos, vuestros adornos ciegan vuestro entendimiento. Vuestros corazones saben que aquí en mi templo podéis descansar, de la misma forma que yo he ido a reposar a los vuestros. Abrid los ojos del corazón, situad el ritual y los adornos por debajo del hombre, son sus creaciones, luego no pueden colocarse por encima de él. Son objetos del sujeto: el sujeto es el hombre y en el corazón del hombre no hay vanidad si se le coloca por encima de sus adornos.”

Se aproximó a los clérigos extendiendo los brazos y entre lágrimas los abrazó uno por uno.

La revuelta popular

Una joven se acercó al profeta y le pregunto

“¿De qué vas a hablarnos hoy, maestro?”

El maestro miró a la joven durante unos segundos. Luego desvió su mirada, pero no para fijarla en ningún sitio en concreto. Su frente se iba arrugando poco a poco, ejerciendo cada vez más presión sobre sus párpados, hasta que éstos vencieron y sus ojos se cerraron. Y así permaneció, concentrado, durante un largo rato. Finalmente abrió sus ojos, miro a los que allí se congregaban y dijo

“No me acuerdo”

“¿Cómo que no te acuerdas?”; “pero maestro, ¿cómo has podido olvidarlo?”; ”te olvidarás también de nosotros cuando partas, ¿verdad?”. Gritaba la gente enfurecida.

”Lo apuntaste en un papel, maestro, ¿dónde está ese papel?” apuntó la esposa de un alfarero

“Lo he perdido”, reconoció el profeta.

“¿Pero cómo lo has podido perder?, ¡eres un desastre!”; “¡Qué decepción!, maestro, ¡Qué decepción!”; “ya no te importamos nada, ¡reconócelo maestro!”.

El profeta braceaba lentamente pidiendo calma al pueblo mientras los ánimos de los allí congregados se iban encendiendo por momentos.

“¡Farsante!” grito un repartidor de frutas.

“¡Fariseo!” grito el dueño de una taberna alzando su puño amenazante

El profeta intentaba hacerse oír entre los gritos del pueblo “Virtuosos sean los tranquilos y los calmados”

“Virtuosos tus cojones, maestro, ya no me creo nada”.

El grupo, a medida que crecían los insultos y los improperios, se iba haciendo también más numeroso.

Un barbero bajito se subió a lo alto de una tapia y grito con rabia “Maestro, me dijiste que fuera generoso con el prójimo, porque eso me traería buena venturanza. Te hice caso y le preste mi mujer a un amigo que había enviudado. Y ahora ella no quiere volver a casa. Me has jodido la vida Maestro”

Otro dijo, “si, a mí me dijo que trabajara con amor, que el fruto de mi trabajo lo iba a disfrutar mi amada. Trabaje día y noche en la construcción de un palacio, y cuando acabó la obra me pusieron de patitas en la calle y ahora no tengo trabajo y mi amada me ha dejado. Y el dueño del palacio no da ni chapa y está tan feliz con sus quince amadas”.

Una joven se acercó al maestro “Yo te escuché cuando dijiste que las ropas escondían nuestra belleza y salí a la calle en pelotas. Ahora todos me llaman zorra y mi padre me ha echado de casa, ¡Te odio!” y escupió sobre los pies del profeta, gesto que fue muy aplaudido por el resto del pueblo.

Alguien desde el fondo lanzó una piedra contra el maestro. No llegó a alcanzarle pero rompió el cristal de una ventana de la plaza y produjo un enorme estruendo, tras el cual llegaron unos instantes de calma.

El profeta aprovecho ese instante para tomar la palabra

“Dichosos sean …”

No pudo decir mas, ya que inmediatamente la gente volvió a replicarle:

“Pesao”, “que rollo tienes maestro”, “vete con el cuento a tu pueblo, que llevas doce años dando la barrila aquí”, “maestro go home”

Y así entre insultos, gritos, y algún que otro empujón el pueblo fue llevando al maestro hacia el puerto, dónde ya esperaba el barco que le iba a llevar donde otros quisieran escucharle.

domingo, 10 de octubre de 2010

Actividades Club de Lectura hasta octubre

Por cuestiones que no vienen al caso, este blog se ha dejado de actualizar en los últimos meses en relación a las actividades que ha tenido el club de lectura.

Tras las aventuras borgianas abordamos las desventuras narradas a modo de diario íntimo por Amélie Nothomb. Vimos sus primeros años de vida en su "Metafísica de los Tubos" y su vuelta a Japón en "Estupor y Temblores". Adornamos el debate con la película basada en este último título. No entraré en detalles de la discusión (ha pasado ya tanto tanto tiempo)

Proseguimos con Fama de Daniel Kelhmann, aunque más ligero nos suministró temas interesantes sobre los que mantener un vivo debate... ¿qué sería de nosotros si nos encontrasemos perdidos en Nosekistán del Norte como su protagonista de uno de los relatos?

Lo siguiente ya está avanzado: ¡Un libro de divulgación científica acerca de la conciencia! (Ver anterior entrada)
Promete su revisión, por el tema y por la incorporación de dos nuevos fichajes.
Bienvenidos.

La naturaleza de la conciencia. Daniel Dennett

Próximo libro para debatir en noviembre:
La naturaleza de la conciencia: Cerebro, mente, lenguaje.


Se trata de la transcripción de un interesante debate sobre la conciencia y los elementos físicos y psicológicos que la conforman que sostuvieron Maxwell Bennett y Peter Hacker (autores de Philosophical Foundations of Neuroscience) por un lado y por otro Daniel Dennet y John Searle.

¿Servirá para saber quiénes somos un poco mejor? ¿Por qué somos cómo somos?

martes, 22 de junio de 2010

Discusión sobre El Aleph de Jorge Luis Borges. 1 junio de 2010

Varias personas reconocen que si no hubiera sido por el debate y la quedada para el club de lectura, habrían dejado de leer el libro o no lo habrían terminado nunca. Algunos han acabado de leerlo unos minutos antes de esta quedada, y otros, confiesan, que se han saltado varios cuentos del final.

¿Habéis encontrado algunos paralelismos entre cuentos, en concreto, con el del Aleph?

Se observan elementos o temáticas comunes y recurrentes, como la memoria, la muerte, la identificación de cada uno, guerras escondidas, personajes…

Parece ser que Borges en estos cuentos elige prioritariamente personajes secundarios y no principales sobre los que soportar el peso de la historia narrativa.

El Zahir es uno de los noventa y nueve nombres de Dios. Constituye la idea obsesiva que no te puedes quitar de la cabeza. Detrás de la moneda quizás esté Dios, de alguna manera contiene también un argumento de completitud que en el caso del Aleph puede dar como punto del espacio desde el cual es posible contemplarlo todo y en el Zahir es una moneda, como si fuera un cristal en el que la visión fuera esférica, desde la cual pudiéramos comprender una flor, y entonces comprenderíamos quienes somos, qué es el mundo completo y veríamos a Dios….

En el Aleph se trata el tema del progresivo olvido: se olvida de los recuerdos de su amada muerta, se difuminan sus rasgos … este tema aparece recurrentemente en varios cuentos.

Los laberintos en “dos reyes y dos laberintos”…

En “la escritura del Dios” en la cárcel, el jaguar que mide el tiempo y el espacio del cautiverio, el jaguar bien puede representar a Dios mismo, en las formas del pelaje está escondidos los secretos del universo entero, el enigma de una mente absoluta, el todo, el mundo, el universo… aparece una rueda que está en todos los lugares que es finita e infinita a la vez, que su simple visión permitía entenderlo todo, ver el universo completo…

En el Aleph, la temática de mofarse de un escritor, ¿quizás sea autocrítica a su propio pedantismo o será una crítica a otros escritores?

En este momento hablamos sobre la ceguera progresiva que sufrió Jorge Luis Borges desde los 40 años, -¿quizás leyó demasiado para sus ojos?-, las mujeres de su vida, María Kodama (¿traductora o mujer?) que se casó con Borges a los 80 años y la dedicatoria del libro del Aleph a la mujer que no correspondió al enamoramiento de Borges…

¿Os ha sido sencillo o difícil seguir los relatos de Borges?

Con excepción de Emma Zunz, que tiene un trazado de historia que encaja en un relato más lineal, con un relato que bien pudiera ser real, se acuerda que la lectura del resto de los cuentos tienen bastante complejidad narrativa.

¿Por qué se auntoinculpa finalmente Emma? ¿qué necesidad tiene de eso? Comentamos que en este cuento está muy presente la ética Judía: la venganza, el ojo por ojo, recordando incluso a alguna película de Hitchcock.

Como ya hemos dicho antes, las temáticas en los cuentos son recurrentes, como el laberinto o el finalizar los cuentos de tal manera que no quede claro si la historia es cierta o no. Tampoco este cuento de Emma Zunz, no sabemos si estuvo basado en hechos reales.

Comentamos que las referencias sexuales en los libros de Borges son escasas, y en este cuento aparece un comentario acerca del círculo de amigas de Emma, del temor patológico de esta joven de 19 años a los hombres, un cierto odio a lo masculino, el hecho de que le horroriza o repugna precisamente lo mismo que su padre hacía a su madre, que nos hace pensar en el posible lesbianismo de Emma. Es extraño que al analizar este cuento – que a priori parece más lineal (con una trama, nudo y desenlace clásicos) encontremos un subtexto muy complejo, con personalidades ricas en multitud de matices que nos hacen difícil comprender sus comportamientos. ¿Es Emma una vengadora? ¿Actúa por odio al padre?

En “la busca de Averrores” se habla de la dificultad de interiorizar un concepto que no pertenece a tu propia cultura, tal y como le sucede al filósofo musulmán tratando de comprender los términos de tragedia y comedia griega de la filosofía de Aristóteles. Las vivencias o el entorno condicionan tu aprehensión del mundo. Este cuento es un lamento de las cosas que Borges no podía absorber por no estar inmerso en dicho entorno. Quizás Borges se proyecta o identifica con Averroes, el gran sabio musulmán, y en su frustración…

También trata el tema de la creación literaria, el arte de la escritura, aristotélico o platónico…El diálogo como medio de llegar a una verdad gracias al enfrentamiento de las ideas. Según Platón, no aprendemos, sino sólo recordamos porque ya tenemos el conocimiento. El mundo de las ideas absolutas … ¿Descubrir o recordar? Esta idea platónica/aristotélica también aparece en el cuento de Deutches Réquiem.

¿Encontráis distintos niveles de narración en los cuentos?

En este libro de cuentos, Borges mismo se introduce de muy diversas maneras en sus propias narraciones. Incluye a otros narradores, a veces le explica directamente al lector, le tiene en consideración, le da veracidad, y a veces incorpora notas para el lector al pie de página, efecto que dificulta y complica la lectura en muchos casos.

Borges realiza también juegos de espejo, de varias épocas y personajes. En “la Historia del guerrero y la cautiva”, un bárbaro guerrero lombardo descubre lo que es la civilización y decide finalmente, en lugar de atacar la ciudad de Ravena, aliarse con ella y defenderla del ataque de sus propios compañeros. Finalmente, tras varias generaciones, estos lombardos serán italianos. Efectúa un cambio de bando, un contraste. Interpone el tema del paralelismo, quién soy yo, de qué lado estoy, de dónde provengo, qué decido ser, en qué lado de la historia te colocan y dónde el individuo decide posicionarse… En la historia Borges nos habla de su propia abuela que fue una inglesa desterrada en el “fin del mundo” suramericano y conoció a una europea cautiva que optó por el desierto.

En “la otra muerte”, un hombre muere dos veces, en dos momentos distintos. La voluntad de querer vivir/morir de otra forma. Hay presente un cierto misticismo, el poder de la palabra… “abracadabra” verbalizarlo… Decir las cosas en alto puede cambiar la causalidad y los efectos al narrador, la posibilidad de cambiar el pasado a través de la modificación de de los recuerdos, los falsos recuerdos y su relación con el género fantástico… las palabras, los recuerdos pueden cambiar la historia… Es otra de las ideas recurrentes del libro.

Hablamos en este momento de que un rebote en el pasado tira una línea al presente y afecta el ahora (como en terapia psicológica). ¿Cuál es la forma última del recuerdo? ¿Es una copia en nuestro disco duro cerebral? Los recuerdos alteran todo… Este cuento es el de los que más nos ha gustado.

Borges tiene verdadera obsesión por los laberintos: sitios en los que perderse, libros, bibliotecas, obsesión de no encontrarse… es algo más que un recurso de situación.

En el libro, ¿creéis que todo está pensado y planificado?

Para unos se trata de auténtica obra de ingeniería literaria, con una deliberación y planificación extrema. Para otros, durante la lectura les pareció que para Borges escribir es soltar un vómito natural que surge espontáneamente en su mundo -de brutal creatividad-, es algo tan básico en su naturaleza como “animal-escritor” que es. A varios leer este libro les ha hecho sentirse incultísimo/a.

Borges lee todo, ha leído todo…En el cuentro del Aleph habla de los escritores y se trata el tema del plagio y la creación literaria… uno crea obras ya creadas, el bucle dentro del bucle, relación para nada simple del dentro y fuera. Todo influye…

En “Deutches Réquiem”, escrito en primera persona, aparece una nota al pie de página (3), es decir, el narrador se introduce en las notas. ¿Por qué narrar en primera persona los pensamientos de un nazi? ¿Por qué haría esto Borges? En el epílogo del libro lo justifica. Es doloroso sentir la cultura alemana degenerada. Es aberrante. Te obligas a ponerte en la piel del nazi. Se justifica o explica en el epílogo. Es un relato estremecedor y aterrador, que también nos ha gustado mucho.

En “el Zahir” pretende esconder la moneda en un rincón de la biblioteca o enterrarla en un jardín, porque ese objeto es capaz de hacer enloquecer a la gente…

En “la intrusa”, cuento que no aparece en todas las versiones leídas por los presentes, 2 hermanos comparten a una mujer y a los dos los humillaba el hecho de que estuvieran enamorados de ella. Los celos hacen que decidan temporalmente venderla a la patrona de un prostíbulo, y engañarse mutuamente al ir a verla cada tanto. Finalmente uno la mata y lloran juntos el sacrificio de matarla y el deber de olvidarla.

En “la espera”, un hombre espera su propia muerte en una habitación de una pensión haciéndose pasar por su propio enemigo. Un día sucede lo que tantas veces ha soñado. Es un juego de personalidades… ¿la gente sueña recurrentemente lo mismo? Este cuento les recuerda a algunos la película Matrix.

En “el Hombre en el umbral”, reaparece la temática de “ Fuenteovejuna, todos a una”. Un pueblo entero conjura y oculta un secreto colectivo. La desaparición de un juez. Un viejo relata una historia parecida ocurrida en el pasado lejano, pero al juez lo acaban de matar. Otra vez el juego del pasado y presente, de la realidad y del recuerdo…

En “Abencaján el Borají, muerto en su laberinto”, comenta que la solución del misterio es siempre inferior al misterio mismo. Pone el acento en el misterio más que en la solución y que en la presentación. Habla de laberintos y juega de nuevo con los cambios de identidad, personajes que simulan ser otro personajes… ¿quién soy yo? Y ¿quiénes son los demás?

Es tarde, las 00:30h, es un día de diario, y aunque el libro es muy interesante, estamos cansados y decidimos dejar esta puesta en común.

viernes, 4 de junio de 2010

Próximos libros Amelie Nothomb

A finales de junio volveremos a encontrarnos con dos títulos de Amelie Nothomb:
- Metafísica de los tubos
- Estupor y Temblores.

Buena lectura.
pd: esperamos ansiosos las actas del debate sobre el Alef